LA DIVINA COMEDIA DE DANTE ALIGHIERI
TRADUCCIÓN EN VERSO AJUSTADA AL ORIGINAL POR BARTOLOMÉ MITRE (1891-1897)
NUEVA EDICIÓN, DEFINITIVA, AUTORIZADA, DIRIGIDA POR NICOLÁS BESIO MORENO
BUENOS AIRES, CENTRO CULTURAL «LATIUM», 1922

[Sigue con correcciones ortotipográficas la segunda edición de la traducción completa del texto, la última revisada por Mitre en vida, publicada en 1897; casi todas las ediciones posteriores proceden de esta edición de 1922]

PRIMERA PARTE: EL INFIERNO
SEGUNDA PARTE: EL PURGATORIO
TERCERA PARTE: EL PARAÍSO
 
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NOTA SOBRE EL TRADUCTOR

BARTOLOMÉ MITRE
(1821-1906) fue periodista, militar, escritor, historiador, bibliófilo, numismático, traductor, académico de la RAE, ministro, gobernador y presidente de la República Argentina. En 1891, La Ilustración hispano-americana de Madrid lo describía así durante una visita a España: «alto, garrido, muy esbelto, de complexión recia, cabellera larga y rizada, la mirada pronta, vivísima, muy despierta. En la frente, un agujero extraño: una cicatriz, la huella perdurable de un balazo. Semejante herida trae a la memoria la condición guerrera del ilustre americano; su condición de militar. Nadie pensaría que tan cumplido caballero, de tal dulce y simpática presencia, maneja la espada a la par que la pluma.» Expatriado durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas, estudió en Montevideo la carrera de las armas; ejerció el periodismo y la oposición en Uruguay, Bolivia, Perú y Chile. Después de la batalla de Caseros (1852), cuando Justo José de Urquiza derrotó a Rosas, se convirtió en la cabeza más visible de los intereses porteños que terminaron por dirimirse en 1880, cuando Buenos Aires fue declarada capital federal de la Argentina. Su comprometido papel tanto militar como político en batallas y conjuras le dieron un inmenso poder que facilitó su elección como presidente del país (1862-1868). En 1890, participó en la fundación de la Unión Cívica, grupo político que dio origen, un año más tarde, a la Unión Cívica Radical de Leandro Alem y a la Unión Nacional liderada por el propio Mitre. Dedicado al periodismo desde la época del exilio, creó Los debates en 1852 y colaboró en El Nacional de Dalmasio Vélez Sársfield (1852-1893). En 1870, fundó La Nación, el periódico actual de gran tirada más antiguo en lengua española y donde se publicarían más adelante autores esenciales como Rubén Darío, José Ortega y Gasset, Miguel de Unamuno o Jorge Luis Borges. En 1901, el diario inició una notable labor editorial: la Biblioteca de La Nación, una colección de cerca de 900 volúmenes muy codiciados por el creciente público lector por la calidad de las obras y el reducido precio. Interesado en la bibliofilia, legó una importante biblioteca (que se conserva en el Museo Mitre de Buenos Aires) formada por unos 20.000 volúmenes. De gran importancia para la historia cultural americana es una vasta colección de 250 documentos en lenguas indígenas, que incluyen traducciones, gramáticas y diccionarios de guaraní, quechua, aymará, toba, chiriguano, araucano, mije, zoque, otomí o huasteca. Muchos de estos documentos tienen anotaciones de Mitre que redactó también un Catálogo razonado de las lenguas indígenas de América (1910). No tuvo la vigorosa prosa de Sarmiento ni la ligereza irónica de Lucio Mansilla: escribía de manera eficaz, llana y, cuando correspondía, combativa. Dejó poemas (Rimas, 1854), una novela (Soledad, 1847), un drama en prosa y en verso (Cuatro épocas, 1840), una traducción para la escena (Ruy Blas de Victor Hugo, 1845) y relevantes ensayos históricos. Los más influyentes para la historiografía posterior fueron Historia del General Belgrano (1857), ampliado más tarde como Historia de Belgrano y de la Independencia Argentina (1876 y 1877), y la Historia de San Martín y de la Emancipación Sudamericana (1887, 1888 y 1890). Como historiador su relevancia resulta indiscutible; durante décadas la historia argentina fue por antonomasia «la historia de Mitre». Como literato debe su fama al genio de otros: tradujo en buenos versos a Dante y a Horacio. Las versiones del poeta latino fueron recogidas en Horacianas (1874 y 1900); El Infierno de La Divina Comedia se publicó en 1889 y la obra completa en 1891. Relatos apócrifos describen a Mitre trabajando la versión de Dante en los intermedios de las batallas. De ser cierta la historia reflejaría el extraño arte de conciliar la violencia de la realidad con el rostro de un hombre velado por su exuberante biografía. La agonía y la muerte de Mitre fueron seguidas por multitudes. Como casi todos los presidentes constitucionales está enterrado en el cementerio de la Recoleta en un mausoleo que esculpió el turinés Edoardo Rubino. Se dice que las tres figuras de la obra, inaugurada en 1938, remedan los gestos del entonces muy popular Benito Mussolini, un atrabiliario homenaje que no parece merecer el eximio traductor de Dante. [MARIETTA GARGATAGLI] Diccionario

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Grupo de Estudios de Traducción «Inca Garcilaso de la Vega», CIEHUM, Universidad Nacional de Rosario


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