LAS COMPILACIONES DE CITAS DE SHAKESPEARE EN ESPAÑOL: VELASCO Y ROJAS, CUNILLERA GAVALDÁ Y EL MAREMÁGNUM DE INTERNET (1)
Ángel-Luis Pujante
Universidad de Murcia
2021
Recibido: 24 junio 2021
Aceptado: 30 julio 2021

Introducción

Como es sabido, Shakespeare es uno de los escritores más citados de todos los tiempos. En su original inglés, sus aciertos expresivos son muchos y memorables: no sólo quedan en el recuerdo, sino que aparecen directa o indirectamente en referencias, títulos o capítulos de obras de numerosos escritores. Además, desde el siglo XVIII son objeto de compilaciones o diccionarios, tanto de sus frases más proverbiales como de las que captan la atención por su pensamiento, formulación o sonoridad (o una combinación de ellas). Suelen destacar las más breves y de carácter aforístico, pero en sus obras hay pasajes más extensos y menos fáciles de extractar que también son parte de nuestra memoria de Shakespeare y aspiran a entrar en estas antologías. Jane Armstrong los enumera así:

The overwhelming beauty of his poetry, expressed over the flow of a paragraph or the whole verse of a song, as well as in a single phrase; the fluidity and complexity of thought which moves through a complete soliloquy; the sense of dramatic play within a speech; the counterpoint of language between the vernacular and the elevated: all require space and extent for their expression. (The Arden Dictionary, 1999: ix)

Además, las compilaciones de sus citas han rebasado el ámbito anglohablante. En el presente artículo se examinan las publicadas en español en tres momentos de su manifestación: en una antología de 1879, en otra de 1944 y en su actual y abierta presencia en internet. Sin excluir del todo las más extensas, se da prioridad a las más breves. No se presupone ninguna interconexión ni continuidad entre ellas, aunque se contrastarán sus métodos de selección y presentación, sobre todo teniendo en cuenta el salto a la actual cultura de masas. Huelga recordar el decisivo rasgo diferencial que las distingue de las originales inglesas: para nosotros una cita de Gracián es única y tiene una formulación invariable, mientras que de una de Shakespeare podemos tener decenas y muy diversas. Como escribió Borges:

El Quijote, debido a mi ejercicio congénito del español, es un monumento uniforme, sin otras variaciones que las deparadas por el editor, el encuadernador y el cajista; la Odisea, gracias a mi oportuno desconocimiento del griego, es una librería internacional de obras en prosa y verso... (1997: 131)

Pero no es sólo una cuestión cuantitativa: para Homero o para Shakespeare el filtro de la traducción, con sus posibilidades y servidumbres, es el primer factor que puede decidir la suerte del autor extranjero en otro idioma. En nuestro caso no se trataría de una biblioteca de versiones de una misma obra, sino de traducciones de citas: el carácter aforístico de las más breves plantea el problema particular de su índole y estructura y, en consecuencia, del modo de verterlas a nuestra lengua para que conserven en ella su carácter y el lector pueda percibirlo. De hecho, los contenidos del presente trabajo resultan bastante complejos, pueden dar para un estudio extenso sobre sus ramificaciones, o incluso para una tesis doctoral, y abrir nuevas vías de exploración e investigación. Los párrafos que siguen no pueden ser, por tanto, sino una aproximación a su complejidad.

1. Matías de Velasco y Rojas

1.1 Su antología y algunas de las primeras compilaciones inglesas

La primera compilación castellana, editada en 1879 por Matías de Velasco y Rojas (1829-1901), Marqués de Dos Hermanas, se titula Pensamientos, máximas, aforismos y definiciones entresacados de todos los poemas, sonetos, comedias, historias y tragedias de William Shakspeare (imagen 1). Precisa el autor en la propia portada que su obra es «traducción fiel de la edición inglesa de Mr. Ed.[mond] Malone y ajustada a las interpretaciones de los primeros comentaristas del poeta». Malone fue uno de los principales editores de las obras de Shakespeare del siglo XVIII y se le considera uno de los grandes eruditos shakespearianos. Su primera edición apareció en 1790 y fue objeto de muy diversas reimpresiones, más o menos revisadas y actualizadas, a lo largo del siglo XIX.

Imagen 1. Portada de la compilación de Matías de Velasco y Rojas (1870)

Abogado y poeta, Velasco y Rojas nació en Cuba y residió en España, donde publicó su poesía y sus traducciones de varias obras de Shakespeare (Grilo, 1874). En el prólogo a su antología informa Velasco de que, «consagrado desde hace catorce años a verter con toda fidelidad las obras de Shakspeare, halla con dolor que aún le falta mucho tiempo para dar fin á la dificil tarea que ha echado sobre sus hombros» y recalca que, siendo «entusiasta admirador de las múltiples bellezas» de Shakespeare, «no há podido resistir á la tentacion de ser el primero en reunirlas á modo de compendio, para que … nadie pueda disputarle la primacía» (1879: v). Anuncia la próxima publicación de sus traducciones de Hamlet, El sueño de una noche de verano, El rey Lear y Julio César, las cuales, sin embargo, si llegaron a realizarse, no vieron la luz; menos aún, claro está, los treinta y siete tomos siguientes de versiones shakespearianas que tenía previstos. Velasco fue el primero en traducir al español, aunque en prosa, la poesía de Shakespeare, y añadió a sus versiones un «Breve estudio sobre los Sonetos de Shakespeare». En 1889 publicó como poeta sus propios sonetos, entre los que incluyó su traducción del 149 de Shakespeare («Canst thou, O cruel, say I love thee not»), que vertió en el molde del soneto italiano (cfr. Pujante, 2009).

Velasco pudo inspirarse en algunas de las compilaciones inglesas de citas shakespearianas. Más de un siglo antes de su antología, William Dodd (1729-1777) había publicado The beauties of Shakespear, que sería objeto de numerosas ediciones más o menos revisadas que continuaron durante décadas. Y en el siglo XIX se publicaron diversos diccionarios de citas shakespearianas, entre ellos: Capel Lofft, Aphorisms from Shakespeare (1812); Thomas Dolby, The Shakespearian Dictionary (1832); C. J. Walbran, A Dictionary of Shakspere Quotations (1849); Edmund Routledge, Quotations from Shakespeare (1867). Es bastante posible que Velasco conociera estos trabajos o algunos de ellos y que los hubiera tenido en cuenta, aunque hubiera utilizado la edición de Malone. Habla de las «bellezas de Shakespeare», quizá siguiendo el título de Dodd, si bien este concepto estaba ya muy extendido por entonces e incluso aparece en la edición de Malone de 1857, que pudo ser la utilizada por Velasco: el título de su decimoquinto y último volumen reza «Poems. Index to the most striking passages and beauties of Shakspeare». Por otro lado, y al igual que Dodd, Velasco agrupa sus citas según el género de los dramas seleccionados, que figuran por orden alfabético dentro de su división genérica, y su colección contiene citas presentes en Dodd. Sin embargo, también echamos de menos otras memorables: Velasco incluye sólo una de La tempestad («La templanza es una moza agradable» (1879: 21), con la que un personaje nada memorable se burla de otro mediante un juego de palabras), pero omite la que seguramente es la más conocida:

We are such stuff
As dreams are made on, and our little life
Is rounded with a sleep.

(The Tempest, 5.1.156-158)

Con todo, Velasco incluye otras citas de selección propia, especialmente cincuenta y cuatro de los poemas de Shakespeare y otras de pasajes en prosa. Las primeras pueden explicarse por el hecho de que, como poeta y primer traductor al castellano de la poesía de Shakespeare, Velasco, a diferencia de Dodd, no quisiera excluir de su antología los poemas shakespearianos. En cuanto a los pasajes en prosa, tal vez fuera una iniciativa personal de Velasco, aunque también podría habérselo sugerido Dolby, quien le reprochaba explícitamente a Dodd esta omisión (1832: iv). Respecto a la posible influencia de los demás compiladores, la más probable podría ser la de Routledge en razón del planteamiento y organización de su antología: además de incluir citas de los pasajes en prosa y los poemas, las agrupa por género, como hará Velasco, empezando por las comedias, siguiendo por los dramas históricos y las tragedias y terminando con los poemas. La menos probable sería la de Lofft: presenta sus aforismos por títulos de obras, que distribuye en dos divisiones sin ordenarlas por géneros. De estas compilaciones se distinguen la de Dolby, que agrupa sus citas sólo por temas, y la de Walbran, que lo hace por orden alfabético de las citas. Por lo demás, la selección de citas que ofrece Velasco presenta, como las de Dodd y otros muchos compiladores, una determinada imagen de Shakespeare que, además de personal, puede ser realista, infundada, inclusiva o parcial. De esto se hablará más adelante.


1.2. Datos y traducción de las citas shakespearianas en Velasco y Rojas

Recordemos que, a diferencia de los aforismos de un Gracián, los de Shakespeare o de cualquier autor de ficción dramática o narrativa no expresan necesariamente la opinión personal del autor: forman parte de monólogos o diálogos en los cuales los personajes exponen un hecho concreto o emiten una opinión al respecto; sacados de su contexto pueden adquirir un carácter aforístico o universal, pero no es siempre el que tienen dentro de él. El moderno Arden Dictionary of Shakespeare Quotations parece ser el único que, además de indicar el acto, escena y número de los versos o líneas citados y nombrar al hablante y a su interlocutor, suele informar breve pero suficientemente de la situación dramática en que discurre el diálogo. En bastantes casos, la ausencia de tal contextualización —cuya inclusión debería considerarse un elemento de calidad en las antologías de citas de dramaturgos o novelistas— puede producirle al lector un efecto erróneo. Veamos dos ejemplos en la compilación de Velasco:

* El que labra en el corazón de la plebe, edifica una vivienda vertiginosa y móvil. Enrique IV, 2ª parte, Acto 1º, escena 3ª (1879: 37)

Original: An habitation giddy and unsure
Hath he that buildeth on the vulgar heart.

(2 Henry IV, 1.3.89-90) (2)

El hablante es aquí el arzobispo de York, del bando contrario al rey Enrique, y sus palabras se las dicta la actitud de la plebe en favor de quien ciñó la corona destronando a Ricardo II. Es, por tanto, la opinión de un adversario político ante lo que él juzga como la popularidad inmerecida de un rey usurpador, opinión que asume un carácter universal sentencioso y aforístico, pero que lo adquiere al quedar desvinculada de su contexto. Esta particularidad vuelve a aparecer en la siguiente cita de Velasco, también de esa misma escena.

* Lo pasado y lo futuro nos parecen risueños; el presente, lo peor de todo. (1879: 37)

Original: Past and to come seems best; things present, worst.

(1.3.108)

Este verso es el último de la intervención del arzobispo. Descontextualizado, encierra un pensamiento pesimista de carácter aún más universal y sentencioso que el de la cita anterior. Ahora bien, con este verso y cerrando su parlamento mediante un pareado con rima, lo que hace el hablante es rematar su negro balance de la situación política y sus comentarios sobre la necesaria insurgencia frente al rey. Una versión más adecuada a este contexto tendría que ser algo así como «Mejor, pasado y futuro; peor, esto», sólo que entonces se perdería el tono aforístico. De hecho, el modo como se adquiere este carácter en otros casos nos hace a veces dudar si el traductor ha entendido el original, especialmente en su contexto. Veamos a modo de ejemplo los dos casos siguientes:

* Los más viles pordioseros hallan lo superfluo en el goce más simple. El rey Lear, Acto 2º, esc. 4ª (1879: 56)

Original: Our basest beggars
Are in the poorest thing superfluous

(The Tragedy of King Lear, 2.2.438-439)

Lear se dirige así a sus hijas Regan y Goneril, que le niegan la escolta que él desea mantener tras haber abdicado generosamente en ellas. El sentido es, más o menos: los mendigos más míseros, por poco que posean, tienen algo que es más de lo que necesitan (vid. Shakespeare, 1978: 93, n. 263). O concisamente: hasta el más pobre posee algo superfluo. Manteniendo las palabras de Velasco y forzando la interpretación, su traducción tendría que rezar en todo caso: «Los más viles pordioseros hallan el goce más simple en lo superfluo.» Sin embargo, su versión reduce y desvirtúa el debate implícito entre Lear y sus hijas sobre lo que es o no estrictamente necesario al ser humano para poder sobrevivir.

* Las conjeturas del pensamiento son el eco de esperanzas inciertas; la solución infalible tiene que surgir de hechos positivos. Macbeth, Acto 5º, esc. 5ª (1879: 53)

Original: Thoughts speculative their unsure hopes relate,
But certain issue stroke must arbitrate;

(Macbeth 5.4.19-20)

Son palabras de Siward a los insurgentes contra el tirano Macbeth, dichas antes de su batalla decisiva contra él, en las cuales les advierte contra los peligros de su optimismo. Siward quiere hacerles ver que sus especulaciones sólo manifiestan esperanzas y que el verdadero resultado lo decidirán los golpes (vid. Shakespeare, 1982: 151, n. 19). La estructura del pareado con su rima obliga a Shakespeare a forzar la naturalidad de la expresión y dificulta así su traducción. Un equivalente rimado podría ser, más o menos: «Hablan de esperanzas las suposiciones, / mas la certidumbre la darán los golpes.» La versión de Velasco, en la que además desaparecen el pareado original y su rima, resulta imprecisa y verbosa. Podría darse por entendido el primer verso; no así el segundo, muy vago y desdibujado respecto al original.

Como traductor, Velasco tiende a veces a la paráfrasis o la interpretación. Cuando el original está en prosa, su traducción en prosa no suele desmerecer de él, pero, como acabamos de ver, tampoco reproduce del todo la forma ni la concisión de los textos originales en verso, algunos de los cuales son rimados. Recordemos que la prosa de Shakespeare es muy elaborada, a veces muy estructurada y geométrica, y su verso, generalmente no rimado, se basa habitualmente en un metro fijo de diez sílabas, cuya acentuación, en pies yámbicos, es bastante regular. Todo ello contribuye a crear su característica variedad de formas, estilos y registros, entre los que se incluyen especialmente los de sus aforismos. Un traductor es libre de traducir según sus objetivos, pero si vierte en prosa un pasaje original en verso, no digamos en verso rimado, no podemos esperar que reproduzca ni sugiera la fusión de contenido y expresión del original. Como dice David Lodge (1979: 9), «Writing requires reading for its completion, but it also teaches the kind of reading it requires»; por tanto, no sólo el tipo de lectura, sino también el tipo de traducción más ajustado al original.

Expresadas estas reservas, la compilación de Velasco constituye un trabajo cuidado, digno y encomiable: admirador de Shakespeare y entregado a la traducción de sus obras, puso en manos del lector de la época una serie de textos breves, algunos de ellos desconocidos o poco conocidos por entonces, y lo hizo con notable responsabilidad, traduciendo personal y directamente del original inglés los pasajes escogidos, indicando la obra de la que procede la cita, así como el acto y la escena en que ésta se inserta, e informando de la edición inglesa empleada. En nuestra lengua, muy pocos citan a Shakespeare siguiendo sus métodos.


2. La antología de Antonio Cunillera Gavaldá

En 1944 se publicó Pensamientos de W. Shakespeare, una compilación preparada por Antonio Cunillera Gavaldá que se reimprimiría en 1956 y 1958 (imagen 2). Como la de Velasco, en sí misma constituía un infrecuente volumen monográfico dedicado a las citas shakespearianas. A su vez, formaba parte de una colección de unas cincuenta colecciones de Pensamientos, todas a cargo del propio Cunillera, de muy diversos autores nacionales y extranjeros de todas las épocas, desde Homero hasta García Lorca, desde Mahoma hasta Balmes, publicadas por la barcelonesa Ediciones Símbolo en formato reducido y dirigida a un público amplio. Añadamos que el Índice de Autoridades de la Biblioteca Nacional de España incluye a Cunillera con más de trescientos registros, entre los cuales, además de las obras mencionadas, figuran una historia de la gastronomía, un diccionario mitológico, un manual de cultura general y adaptaciones o versiones del Quijote, La canción de Roldán o Los miserables. Todas estas circunstancias muestran ya de entrada el abismo que mediaba entre Cunillera y Velasco, centrado éste en su propia poesía y en un proyecto de traducciones de su admirado Shakespeare. Respecto a Pensamientos de W. Shakespeare, Cunillera indica las obras de las que proceden las citas, pero, a diferencia de Velasco, no así el acto y escena de éstas o la estrofa de los poemas citados. Tampoco explica sus criterios ni sus métodos de selección, ni nombra al traductor o traductores de las citas. Sin embargo, el índice de las obras seleccionadas nos pone fácilmente en la pista: algunos de los títulos son los que Luis Astrana Marín empleó por vez primera en sus traducciones de Shakespeare (A vuestro gusto, La doma de la bravía o Mucho ruido y pocas nueces (vid. Shakespeare, 1961: 2204-2207)) y, en efecto, un cotejo de las citas de Cunillera con los correspondientes pasajes en las versiones de Astrana confirma que ambas coinciden plenamente.

Imagen 2. Cubierta y portada de la compilación de Antonio Cunillera Gavaldá (1944)

Sin embargo, el ninguneado traductor vivía en 1944, y sus traducciones de las obras de Shakespeare seguían reimprimiéndose entonces y bastantes años después: primero individualmente en la colección Universal de Calpe desde, al menos, 1921, y desde 1929 en un volumen de Obras Completas de la editorial Aguilar. Podríamos suponer que Ediciones Símbolo contaba con el conocimiento y consentimiento de Astrana y de sus editoriales para reproducir las cerca de doscientas citas en que consiste el libro. O sería ingenuo suponerlo, y no se reconoció al traductor ni la procedencia de las citas aunque fueran fácilmente identificables para algunos, o quizá por no serlo para muchos.

Ahora bien, y en lo que concierne tanto a esta colección de Pensamientos como a otras y a lo que veremos en las citas de Shakespeare en internet, este ninguneo del traductor no es sólo una cuestión ética o jurídica, sino también cultural y hasta científica: por un lado, el compilador y la editorial no valoran al traductor (en este caso, conocido), como si la indicación de su nombre no contase para que el lector decidiera si le interesa o no adquirir el libro; por otro, es una cuestión científica en la medida en que entraña una falsedad: presentar estos aforismos en lengua española como «de Shakespeare» sin mención del traductor es como decir que el autor inglés los escribió en nuestro idioma, cuando fue el traductor el que lo hizo, si se acepta que en literatura traducir es reescribir y reescribir es también escribir. El célebre orientalista y traductor Arthur Waley nos recuerda que en la traducción literaria se trata de escoger entre diversas aproximaciones, y concluye: «I have always found that it was I, not the texts, that had to do the talking» (citado en Paz, 1971: 14). Así pues, podría decirse, adaptando una cita famosa, que la omisión del traductor «es peor que una injusticia: es un error» (original: «C’est pire qu’un crime, c’est une faute»).(3) Por lo demás, y volviendo a la antología de Cunillera, queda claro que, a diferencia de Velasco, este compilador seleccionó sus citas directamente de una traducción ya publicada, para lo cual no necesitaba consultar el original inglés ni guiarse por alguna compilación inglesa contemporánea (de su selección se hablará más adelante).

Astrana era mucho más conocido que Velasco y sus traducciones de Shakespeare gozaron de amplia difusión en el mundo hispanohablante. El rumboso castellano de sus versiones le ganó un público, pero, cotejadas éstas con el original inglés, quedaron más expuestas a la crítica. Como resumió Esteban Pujals, Astrana tradujo «lo que entendió que Shakespeare había escrito en inglés» y su labor «no puede considerarse un trabajo sobresaliente» (1985: 82-83). No es éste el lugar para examinar sus traducciones, pero no estará de más preguntarse si algunos de sus rasgos hacen a Astrana el traductor idóneo para los concisos pensamientos de Shakespeare. Más verboso que Velasco, sus versiones en prosa son también proverbiales por su tendencia a las palabras largas y altisonantes: no es raro encontrar que un verso original de diez sílabas ha alcanzado en su traducción hasta veintiocho sílabas de prosa, pero es aún más llamativo encontrar tales resultados cuando traslada pasajes en prosa de Shakespeare. Me limitaré a uno de los casos más palmarios, tomado de El mercader de Venecia:

Original: It is no mean happiness, therefore, to be seated in the mean — superfluity comes sooner by white hairs, but competency lives longer. (The Merchant of Venice, 1.2.7-9)

Traducción: No es mediana dicha en verdad la de estar colocado ni demasiado arriba, ni demasiado abajo; lo superfluo torna más aprisa los cabellos blancos, pero el sencillo bienestar vive más largo tiempo. (Shakespeare, 1961: 1048; C[unillera]. Gavaldá, 1944: 66)

Es la segunda observación que hace Nerisa —y que precede a una serie de proverbios en prosa— después de que Porcia le haya confesado que su pequeña persona está cansada del gran mundo. La réplica de Porcia («Good sentences, and well pronounced») confirma el carácter aforístico de las palabras de Nerisa y su buena formulación, lo que debería ser una señal para el traductor. Sin entrar en la comprensión del original ni en la reproducción de su estructura, vemos que las treinta y cuatro sílabas de Shakespeare se han convertido en sesenta de Astrana. No se puede decir, con Porcia, que en esta versión Nerisa haya formulado un buen aforismo.


3. Porcentajes de las citas en Velasco y en los primeros diccionarios ingleses

Cualquiera que conozca la obra de Shakespeare sabe que ésta se caracteriza por su extraordinaria variedad. Escribió grandes tragedias, pero más comedias que tragedias, así como dramas históricos y composiciones poéticas. Además, en sus tragedias encontramos diálogos jocosos, y en sus comedias, escenas serias o potencialmente trágicas. Al preparar una antología de sus citas. ¿intenta el compilador presentar equilibradamente los distintos géneros y mostrar tanto la vena trágica como la cómica? ¿O deciden en la preparación sus preferencias personales, ofreciendo así una imagen del autor en principio aceptable pero parcial? En este caso, ¿qué obras cree que pueden ofrecerle las mejores citas? Sea como sea, ¿coinciden su visión y sus preferencias con las de los lectores y estudiosos de Shakespeare, en especial los anglohablantes, o difiere de ellos significativa o inexplicablemente? No es éste el lugar para acometer un cómputo exhaustivo de las citas en cada una de las casi cuarenta obras de Shakespeare en las antologías españolas e inglesas que aquí se abordan. Es más, las diferencias en el número de registros de las distintas antologías obliga a una comparación por porcentajes y no por la cuantía de las citas. El cálculo será, pues, selectivo y porcentual, aunque se aspira a que sea representativo. Disculpándome de antemano por algún error que, en todo caso, no sería significativo, ruego paciencia al lector por la hilera de cifras que siguen.

Empecemos por Velasco y Rojas y algunos de los compiladores ingleses. La antología de Velasco contiene 345 citas, incluyendo las 22 más extensas recogidas al final como «Trozos selectos». Abundan las «máximas y aforismos», aunque el contenido y la expresión de otras muchas citas rebasan lo esperable en las de carácter estrictamente parémico. En ella tienen más presencia las citas de las tragedias (un 40%) que las de las comedias (un 28%), las de los dramas históricos (un 14%) o las de los poemas (un 18%). No se trata aquí sólo de números: al menos para muchos lectores no anglohablantes, Shakespeare había sido desde el siglo XVIII sobre todo un autor de tragedias, aunque escribiera más comedias que tragedias. Esta tendencia fue matizándose en el siglo XIX, pero no llegó a desaparecer, y las preferencias de Velasco parecen encajar en ella. Por lo demás, recordemos que el mayor porcentaje de citas de los poemas respecto de los dramas históricos (cuya suma textual es bastante superior a la de los poemas) puede explicarse por una preferencia personal de quien también era poeta. Veamos en el cuadro que sigue las cifras de la antología de Velasco comparadas con las de algunas compilaciones inglesas anteriores a la suya.

Cuadro 1. Porcentajes de citas según el género de las obras citadas

Velasco Dodd Lofft Routledge
Tragedias 40% 38% 34,70% 38%
Comedias 28% 37% 34,98% 36%
Dramas históricos 14% 25% 24% 21%
Poemas 18% ---- 5% 5%

Queda claro que en su porcentaje de tragedias citadas, Velasco superó ligeramente los de dos de estos tres compiladores ingleses, y a Lofft en cinco puntos, lo que expresa la importancia, entidad o prestigio de las tragedias shakespearianas en al menos tres de todos ellos.

Comprobados estos resultados, también importa saber qué tragedias, comedias o dramas históricos alcanzan en estas compilaciones el mayor porcentaje de citas dentro de cada género. En Velasco, la obra más citada en el grupo de tragedias es Troilo y Crésida, con un 17%,(4) seguida de cerca por Hamlet con un 15% y El rey Lear con un 12%; entre las comedias, figura a la cabeza Medida por medida con 16%, y entre los dramas históricos, Ricardo II con 23%. Veamos ahora estas cifras comparadas con las de las antologías inglesas.

Cuadro 2. Porcentajes de obras más citadas dentro de su género dramático

Velasco Dodd Lofft Routledge
Tragedias 1 Troilo y Crésida 17%

2 Hamlet 15%
Hamlet 14% 1 Macbeth 15%

2 Troilo y Crésida 14%
Hamlet 21%
Comedias Medida por medida 16% 1 El mercader de Venecia 13%

2 Medida por medida 12%
1 Los dos caballeros de Verona 10%

2 A buen fin no hay mal principio 9%
El mercader de Venecia 13%
Dramas históricos Ricardo II 23% El rey Juan 20% Ricardo II 21% Enrique IV, 1ª parte 16%

Por su número de citas, los títulos más presentes en Velasco también coinciden bastante con los de algunas de las antologías inglesas de su época, cuyos porcentajes van variando entre sí a lo largo de esas décadas. Sin embargo, el caso más divergente es el de Lofft: al contrario de lo que sucedía en su tiempo con las compilaciones inglesas —y sucederá en las del siglo XX—, en la suya no vemos esa superioridad numérica de las citas de las tragedias, que se equilibran con el de las comedias. Y las dos comedias con el mayor número de citas nunca han destacado tanto en otras compilaciones inglesas de su época o posteriores.

4. Porcentajes de las citas en Cunillera y en los diccionarios ingleses contemporáneos

En la antología de Cunillera Gavaldá, de 1944, los resultados son un tanto llamativos. En sus 180 citas, el mayor porcentaje lo ocupan las comedias con un 48%, seguido del de las tragedias con un 28%, el de los dramas históricos (un 18%) y el de los poemas (un 6%). Ya de entrada sorprende el alto número de citas de las comedias, bastante más alto que el de las tragedias, y en proporción inversa al que hemos visto en Velasco, Dodd y Routledge. Y esta diferencia se repite al contrastar esta antología con algunos de los diccionarios ingleses más solventes de nuestra época. En efecto, tres años antes de la compilación de Cunillera había aparecido el Oxford Dictionary of Quotations (ed. gen. Alice Mary Smyth), entre cuyas citas se recogen 2449 de Shakespeare. El mayor porcentaje de éstas lo ocupan las tragedias (un 48%), al que sigue el de las comedias (un 30%), los dramas históricos (un 19%) y los poemas (un 4%). En la quinta edición de este diccionario, de 1999 (ed. Elizabeth Knowles), las citas shakespearianas se redujeron a 1889, de las que un 47% lo ocupan las tragedias, un 30% las comedias, un 19% los dramas históricos y un 4% los poemas. Es decir, que, habiéndose recortado el total de las citas, coinciden los porcentajes con respecto a los de la primera edición. Pues bien, también nos encontramos con resultados muy parecidos a éstos en el Penguin Dictionary of Quotations (eds. J.M. y M.J. Cohen, 1ª ed. 1960), con 1507 citas de Shakespeare, y en el Arden Dictionary of Shakespeare Quotations (ed. Jane Armstrong, 1ª ed. 1999), con 2771 citas. Veamos todos estos porcentajes en el cuadro siguiente:

Cuadro 3. Porcentajes de citas según el género de las obras citadas

Cunillera Oxford Penguin Arden
Tragedias 28% 1ª ed. 48%

5ª ed. 47%
47 % 43%
Comedias 48% 1ª y 5ª ed. 30% 27% 31%
Dramas históricos 18% 1ª y 5ª ed. 19% 21% 21%
Poemas 6% 1ª y 5ª ed. 4% 5% 5%

Si pasamos al porcentaje de las obras más citadas dentro de cada género, vemos que en Cunillera figura a la cabeza de las comedias A bien fin no hay mal principio con un 15%, seguida de El mercader de Venecia con 13%; entre las tragedias, Troilo y Crésida con 25%, Romeo y Julieta con 21% y Hamlet con 12% (sólo tiene 6 citas); y entre los dramas históricos, Ricardo II (24%) y Enrique V (21%). Y no es menos llamativo el que a la cabeza de las comedias figure una cuyo porcentaje de citas nunca ha sido alto en ninguna compilación, ni en Velasco ni en las inglesas antiguas (salvo en Lofft), ni tampoco en las posteriores.

En efecto, si cotejamos estas cifras con las de las compilaciones inglesas contemporáneas, vemos que las obras más citadas por Cunillera coinciden con las de éstas en sólo dos casos (El mercader de Venecia y Ricardo II) y sólo el primero de éstos con porcentajes equiparables. En cambio, entre las inglesas las coincidencias de títulos más citados son bastante mayores, así como en buena medida los porcentajes. Veamos el cuadro correspondiente:

Cuadro 4. Porcentajes de obras más citadas dentro de su género dramático

Cunillera Oxford Penguin Arden
Tragedias 1 Troilo y Crésida 25%

2 Romeo y Julieta 25%
1ª ed.Hamlet 27%

5ª ed. Hamlet 26%
Hamlet 29% Hamlet 20%
Comedias 1 A buen fin no hay mal principio 15%

2 El mercader de Venecia 13%
1ª ed. El mercader de Venecia 15%

5ª ed. El mercader de Venecia 16%
Como gustéis 21%

Como gustéis 10%
Dramas históricos 1 Ricardo II 24%

2 Enrique V 21%
1ª ed. Enrique IV, 1ª parte 25%

5ª ed. Enrique IV, 1ª parte 27%
Enrique IV, 1ª parte 25% Ricardo II 16%

Obsérvese que las obras más citadas en el Oxford Dictionary of Quotations se mantienen en su quinta edición, en la que, como hemos visto, se ha reducido el número de citas shakespearianas, y que la diferencia entre los porcentajes de una misma obra en las dos ediciones no supera el 2%. Por lo demás, las cifras más bajas de Hamlet o de Como gustéis en el Arden Dictionary respecto a las del Penguin Dictionary se explican por el hecho de que, en el primero, el mayor número de citas en las obras que les siguen (Macbeth, El rey Lear, Antonio y Cleopatra en las tragedias, y El mercader de Venecia, Noche de Reyes y Mucho ruido por nada, en las comedias) hace que disminuyan los porcentajes de la tragedia y la comedia más citadas.

Viendo las cifras en Cunillera y considerando la índole de su antología, una primera impresión es que se trata de un trabajo desarrollado sin criterios o métodos coherentes ni mucha profesionalidad (especialmente por su omisión del único traductor de todas las citas). Llama la atención el alto número de citas de comedias frente al de las tragedias, lo que no tiene un paralelo en los primeros diccionarios de citas ingleses y lo tiene aún menos en los más recientes, en los que ocurre a la inversa. En cuanto a porcentajes por obras, si Hamlet era una de tragedias más citadas en los primeros diccionarios ingleses, en los más recientes ocupa el primer lugar, confirmando así la afirmación del Arden Dictionary de que Hamlet es «almost entirely 'quotation'» (1999: xi). Sorprende, pues, que en Cunillera Hamlet pase a un distante tercer puesto. A la inversa, la comedia más citada en su antología (A buen fin no hay mal principio), que entre los diccionarios del siglo XIX sólo destacaba en Lofft, alcanza porcentajes muy bajos en los más recientes dentro de su género: no llega al 2% en las dos ediciones Oxford y no pasa del 3% en la Penguin, ni del 5% en la Arden. Asimismo, una obra muy citada en Cunillera como Troilo y Crésida, que en los diccionarios del siglo XIX sólo contaba en Lofft (y en la española de Velasco), cae considerablemente en los del XX: un 5% en las ediciones Oxford; un 6% en la Penguin y un 8% en la Arden.

Last but not least: los datos expuestos confirman que a Shakespeare se le consideraba en su país como autor de tragedias bastante más que como comediógrafo y que, por tanto, la imagen predominante que presentan las antologías es la de un autor serio. Numéricamente la excepción es la de Lofft, cuyos porcentajes son casi idénticos en las tragedias que en las comedias. Sin embargo, en Lofft las citas de las comedias por él seleccionadas no suelen ser humorísticas (tampoco en la comedia más citada, Los dos caballeros de Verona), a pesar de que en ellas no escasean los diálogos festivos. En cambio, en las antologías inglesas contemporáneas se recogen más citas cómicas: en la Oxford y la Arden leemos réplicas que no figuraban en las mencionadas compilaciones inglesas de decenios anteriores, como la de Bottom en El sueño de una noche de verano (4.1.29-30): «I have a reasonable good ear in music: let us have the tongs and the bones» («Para la música tengo bastante buen oído: que traigan el cencerro y la carraca»). Como tales citas aparecen también entre las de las tragedias seleccionadas, la imagen que presentan del autor es más variada.

Si pasamos a las antologías de Velasco y de Cunillera, comprobamos que en ellas dominan abrumadoramente las citas de tono serio. Entre las comedias, las más citadas, Medida por medida en el primero y A buen fin no hay mal principio en el segundo, más bien tragicomedias o «comedias oscuras», difieren bastante de otras más alegres como El sueño de una noche de verano o Como gustéis, pero también contienen diálogos jocosos que no aparecen ni parcialmente en estas compilaciones españolas: en Cunillera, las citas son de contenido aún más serio y sentencioso que las de Velasco, y en ella el mayor porcentaje de citas de comedias respecto al de tragedias no se traduce en una presencia correspondiente de frases graciosas. No es de extrañar que ninguno de ellos tampoco cite algunas de las réplicas cómicas más famosas de las tragedias o de algunos dramas históricos. Por tanto, la imagen de Shakespeare que ambos presentan es la del grave sabio sentencioso, omitiendo así el humor que hay en sus obras y la gran diversidad expresiva de su universo dramático. Por lo demás, la selección de sus citas podría no ser tanto el resultado de una lectura abierta y desprejuiciada de Shakespeare como la consecuencia de una idea preconcebida de él como autor serio, sabio y sentencioso. En el ámbito hispanohablante, esta tendencia puede haberse acentuado en las antologías generales de citas y en internet, en las que la selección no parece derivar de la lectura de los autores.


5. En el maremágnum de internet

Shakespeare también ha entrado en internet en sus múltiples aspectos: textos, crítica, biografía, informaciones, datos, vídeos y... citas. No faltan tampoco sitios dedicados a negar que Shakespeare fuera el autor de sus obras o incluso que hubiera existido. Se trataría aquí de un caso más en el que la información objetiva coexiste con lo que podríamos llamar la libertad del bloguero, que puede llevar a las fake news y a las teorías de la conspiración. Ciertamente, antes de entrar en internet, Shakespeare ya había sido absorbido por la cultura de masas, tanto en los aspectos mencionados como, por ejemplo, en la venta de tazas, posavasos, barajas, camisetas, calendarios y souvenirs, o libros del tipo «Shakespeare para ejecutivos» o «Shakespeare para dummies». De hecho, «Shakespeare y la cultura popular» es ahora un campo más de los estudios shakespearianos actuales. Además, la negación de Shakespeare como autor de sus obras data del siglo XIX. Lo que cambia con internet es la manera como todo esto ha eclosionado y permitido que se pueda difundir información y desinformación con gran facilidad, prodigiosa rapidez y a una escala sin precedentes. En efecto, la red constituye una invitación abierta y permanente a nuevas páginas en las que puede operar tanto el experto como el profano, un sistema en el que conviven sitios web de excelencia con multitud de blogs y proyectos personales o amateurs de baja o nula calidad. Y esta capacidad de internet para la desinformación es paradójica, ya que —insistamos— la red ha puesto a nuestra disposición información de elevada calidad y sumamente valiosa que antes era inaccesible o difícilmente accesible.

Las citas forman parte de la propagación de errores en internet, cuyo particular alcance lo aborda Garson O’Toole en su web Quote Investigator (https://quoteinvestigator.com) y en su libro Hemingway Didn’t Say That (2017). En el ámbito de habla inglesa son infrecuentes las páginas con citas de Shakespeare falsas o distorsionadas, ya que, aparte de que las verdaderas suelen ser bastante conocidas, las propias herramientas textuales disponibles en la red permiten verificar su falsedad en muy poco tiempo. No sucede lo mismo fuera del mundo anglohablante, especialmente al mediar la traducción. Como veremos más adelante, también hay honrosas excepciones.

Buscando en Google podemos comprobar que no escasean las páginas web en lengua española total o parcialmente dedicadas a las citas, entre las cuales no faltan las de Shakespeare. Sin embargo, a su profusión no siempre les acompaña la deseable solvencia. De hecho, la impresión general que nos provocan es la de un descontrolado maremágnum. Una gran mayoría no aporta las fuentes de las citas o no las aporta completas, que acaban resultando de traductor anónimo. No pocas veces la versión empleada es arbitraria o está distorsionada o resulta un refrito y, en el mejor de los casos, más que una traducción, la cita es una paráfrasis o una interpretación. Así las cosas y faltando la debida información, localizar el original puede ser tarea casi imposible. Como muestras, veamos primero dos citas shakespearianas recogidas en una página web dedicada exclusivamente a frases célebres (Akifrases, 2021):

Imagen 3. Akifrases (2021): «Hay más cosas...»

En cuanto a la primera, puede sorprender que no se mencione la fuente de una de las citas más célebres de Shakespeare; respecto a la segunda, la obra de origen es errónea, ya que la cita es traducción del pareado final del soneto 122 de Shakespeare. En la primera, además de mal puntuada, la traducción distorsiona el original: Hamlet no le dice a Horacio que hay más cosas «entre el cielo y la tierra», sino «en el cielo y la tierra» («in heaven and earth»), de las que «sueña» («are dreamt of») —no «sospecha»— su filosofía (Hamlet, 1.5.168-169).(5) Describiendo los mecanismos que llevan a la deformación de las citas, Garson O’Toole agrupa tales distorsiones bajo el epígrafe de «Synthesis» (2017: 13), por las cuales un pensamiento queda expuesto a un proceso evolutivo que lo va cambiando e incluso lo tergiversa. En este sentido, aquí estaríamos ante una copia o transcripción deficiente de una cita quizá ya deformada en una o varias etapas anteriores, algunas de las cuales podrían ser anteriores a internet.

En otras páginas web, además de no indicarse la fuente, las traducciones pueden ser absurdas o desconcertantes. En una de ellas (Hernández, 2021) leemos «Miserable es el amor que puede ser remedio», que corresponde al original «There’s beggary in the love that can be reckoned» (Antony and Cleopatra, 1.2.15). Es la respuesta de Marco Antonio a Cleopatra cuando ésta lo incita a que le diga cuánto la ama («If it be love indeed, tell me how much»), pero lo que es pobre o mísero es el amor que se puede calcular, no que «puede ser remedio». Parece como si aquí se hubieran cruzado en algún momento «reckoned» y «remedio», o que esta cita esté copiada sin más de otra que presenta este error. Aún más distorsionada resulta otra cita de esta misma página: «Esa engañosa palabra mañana, mañana, mañana, nos va llevando por días al sepulcro, y la falaz lumbre del ayer ilumina al necio hasta que cae en la fosa». Si Dodd reunió las citas de Shakespeare bajo el título de ‘Beauties’, hay que preguntarse dónde está la belleza de ésta y otras muchas citas suyas traducidas que aparecen en internet. Como versión de la primera parte del último monólogo de Macbeth, ésta se comenta sola cotejándola con el original:

Tomorrow, and tomorrow, and tomorrow
Creeps in this petty pace from day to day
To the last syllable of recorded time,
And all our yesterdays have lighted fools
The way to dusty death. (5.5.18-22)

Si ésta es la tónica general de las citas de Shakespeare en español, parecería iluso pedir que, además de referenciarlas debidamente, aportaran al menos una breve contextualización, cuya relevancia ya ha quedado apuntada cuando se trata de narraciones u obras teatrales. Sin embargo, en otra página las citas de Shakespeare no sólo están contextualizadas, sino que se pondera la significación de hacerlo: «Es importante, al leer una frase de Hamlet, entender el contexto en el que se enmarca, pues de lo contrario pierde un poco el sentido que el Bardo de Avon quiso darle. Igual sucede con otras de las frases más polémicas de William Shakespeare. En algunos casos, citarlas incompletas, por ejemplo, cambian incluso su significado o su línea de argumentación» (Parra, 2019). Muy bien y muy oportuno, pero, como puede verse en la siguiente captura de una parte de su página, todavía falta algo:

Imagen 4. Parra (2019): «Las 15 frases más famosas...»

Lo que aquí falta es la indicación del traductor y la edición, como faltaba en Cunillera. En cambio, ambos se mencionan en una entrada del blog de Antonio González (2021), Certe patet (https://certepatet.es/2017/08/25/a-laertes-que-parte-para-francia, que recoge estas mismas citas de Hamlet con esta traducción y con la referencia completa. Este blog es, pues, una de las honrosas excepciones a una práctica que se observa en un buen número de sitios. Entre éstos, llaman la atención tres que copian esta misma versión de los consejos de Polonio, incluso en su verso libre, aunque sin mencionar al traductor, y los comentan más o menos «filosóficamente» como si fueran un pasaje de Calderón, es decir, como escritos originalmente en castellano sin precisar de más referencia. Se trata de Horlande (2013), Riveiro (2015) y Meditáldia (2021). Sin pretensiones meditativas, esta versión puede verse igualmente sin mención de traductor, entre otras, en las páginas siguientes, en la primera de las cuales se recoge nada menos que tras el relato de un «viaje sahariano»: Ortega (2019), Quirós (2009), Goodreads. Quotes (2021), Chaves (2019), Notealienes (2010), Ramos (2020), Lembranzas (2021) y Frases (2021). Presentando a Shakespeare como un autor en español, Polonio acabará siendo de Madrid o de La Habana.

Páginas web como éstas no escasean, y la enumeración de tanta cita amontonada y sin orden rebasa los límites de este trabajo. Terminaré, no obstante, refiriéndome a otro caso del mundo de las citas, sin duda anterior a internet, pero muy extendido en la red. Me refiero a la atribución a Shakespeare de pensamientos o frases que nunca dijo, es decir, a citas apócrifas. Me limitaré a ésta (Águila, 2019):

Imagen 5. Águila (2019): «Es mejor ser rey...»

La cita se ha viralizado hasta la saciedad. Ahora bien, como la red, a diferencia del libro en papel, entraña una forma de oralidad y un flujo constante, es decir, una posibilidad de conversación (Rodríguez, 2019), no faltan ejemplos de este diálogo. En efecto, en otra página alguien pregunta por la fuente de la cita y se le responde como sigue (Brainly, 2020):

Imagen 6. Brainly (2020): Respuesta

Claro está, el «experto» no dice en qué acto y escena de Macbeth aparece esa cita, que tampoco figura en ninguna otra de Shakespeare. Lo interesante es que el dato erróneo que ha aportado y que se acepta acríticamente «les ha parecido útil» a ocho usuarios y que los dos votos recibidos han puntuado cinco sobre cinco: habría que ver qué utilidad le encuentran.(6) Volviendo a la cita misma, su caso podría encajar en la categoría ‘Host’ de O’Toole (2017: 231), por la cual un escritor tan prestigioso y relevante como Shakespeare se convierte en ‘anfitrión’ de un aforismo que nunca escribió, y más aún en la de ‘Ventriloquy’ (2017, p. 13): alguien más o menos conocedor de Shakespeare, sin indicar su posible fuente, desarrolla y difunde una nueva sentencia que resume concisa o elegantemente una idea que puede ser del escritor al que se le atribuye, pero que éste habría expresado de otro modo. Pues bien, Shakespeare no escribió nada que se pueda traducir por la cita en cuestión, pero en su A buen fin no hay mal principio (All’s Well That Ends Well, 1.1.64-65) y a la manera de Polonio en Hamlet, la condesa despide a su hijo dándole consejos, entre ellos éste: «Be check’d for silence / But never taxed for speech.» («Que reprueben tu silencio, mas nunca tu palabra»). Sin embargo, la idea fundamental, además de no ser de Shakespeare, tiene una larga tradición.

En efecto, la cita atribuida a Shakespeare parece tener una variante («El hombre es dueño de su silencio y esclavo de sus palabras») que, atribuida a Aristóteles, ha empezado a difundirse en internet (Frases-celebres.com, 2021). Sin embargo, en Aristóteles no hay tal aforismo, al menos no según las diversas indagaciones realizadas.(7) Podría ser otra respuesta al buen tuntún o, si queremos explicarla, habría que volver al concepto de ‘Host’, por el cual se asigna al prestigioso filósofo la autoría de la cita quizá porque en la cultura clásica el elogio de la discreción frente a la palabrería era un tema bastante común: Plutarco, por ejemplo, escribió «Sobre la charlatanería» (cfr. Plutarco, 1995).

Ahora bien, además de las numerosas páginas o blogs que citan a Shakespeare en español como hemos visto, también hay otra muy honrosa excepción: la Wikiquote Shakespeare Es (2020). En ella se incluyen al menos unas ciento veinticinco citas de quince dramas de Shakespeare, más cuatro de sus sonetos. La más citada es Hamlet con quince, seguida de Medida por medida con catorce, y siempre con indicación del acto y escena de las obras, así como del traductor y la edición. Como en Velasco y en Cunillera, de esta colección emerge un Shakespeare grave y sabio. Sin embargo, siendo ésta por definición una página susceptible de ampliación y edición de un proyecto abierto, los actuales porcentajes de citas pueden variar y la imagen de Shakespeare podría acabar siendo más variada (como en las antologías inglesas contemporáneas). En cualquier caso, si entramos en su portada (en https://es.wikiquote.org/wiki/Portada), podemos ver lo que más la distingue de la inmensa mayoría de sitios de citas en español: está enlazada a la Wikipedia, un proyecto de contenido colaborativo y negociado que somete las colaboraciones a revisión entre iguales, aspira a ser riguroso y forma parte de una comunidad de normas, valores y prácticas. La publicación de citas se atiene a políticas legales y procedimentales, tanto la de referenciar al máximo las fuentes empleadas y comprobar su fiabilidad, como la de respetar los derechos de autor mencionando al traductor o traductores de los textos. Y, en efecto, en esta página leemos: «Salvo en los casos que cuentan con referencia en español, la traducción de las citas incluidas en esta sección es propia del usuario que las aporta». Para culminar su calidad, a las citas de Shakespeare sólo les falta una breve contextualización. Sea como sea, la Wikiquote no es sólo un modelo para citas en la red, sino también en medios tradicionales como las ediciones en papel, y su ejemplo deja en entredicho compilaciones como la de Cunillera.

De los casos expuestos y otros muchos que podrían añadirse no se puede deducir apocalípticamente que la red sea un mal de nuestro tiempo. El problema no está en internet, cuyos beneficios en tantos aspectos son inestimables, sino en los numerosos internautas que demuestran tanta ignorancia como atolondramiento. Los mejores sitios web serían los diseñados y mantenidos por profesionales y expertos, pero bastaría con que quien abriera el suyo sin ser ni lo uno ni lo otro obrara con sensatez y suficiente conocimiento del tema, ateniéndose a normas y métodos sin cuyo ejercicio su página sería un almacén confuso y superfluo, sólo apto para distribuir la desinformación, la distorsión y la falsedad en muy poco tiempo, muchísimo menos que antes de internet. Y estas normas, escritas y no escritas, no son un mero capricho o un prurito de académicos, sino que se requieren y cumplen dentro del propio mundo de la red. En lo que se refiere a las citas, lo hemos visto muy especialmente en la Wikiquote. Sin duda, la aportación de la referencia y la mención del traductor no son usos pioneros ni privativos de esta colección: la primera edición del Oxford Dictionary of Quotations (1941) recogía incluso citas de autores extranjeros en inglés y en su idioma original (la quinta edición (1999) y siguientes se han relajado en esto, pero no olvidemos que las primeras citaban a los clásicos incluso en griego, que hoy casi no se estudia). Sin embargo, la Wikiquote en versión española y su política de citas llega de inmediato y mucho más fácilmente a los internautas, entre los cuales los citadores hispanohablantes ya no podrán alegar ignorancia de sus normas ni sus prácticas.

El asunto no es baladí. No se trata aquí sólo de obras o frases cualesquiera, sino de «words regarded as having been gathered together with a degree of art or wisdom, falling within genres classed as in some sense marked and deliberate compositions, characterised by some recognised aesthetic, intellectual and/or monetary value and linked to sorne particular author or authority» (Finnegan, 2011: 223). Respecto al derecho de autor (que incluye al traductor), si algunas vulneraciones de este derecho no entran en la vía judicial es por un criterio de inocuidad o, a veces, de irrelevancia. Por otra parte, téngase en cuenta que, además del ejemplo de la Wikiquote, en internet scripta non manent: la «nueva oralidad» de la red conlleva mecanismos internos y externos para, preservando la libertad del bloguero, corregir errores, omisiones y desidias y borrar lo que proceda. Se puede agradecer que muchas de estas páginas funcionen gratis et amore, pero hay amores que matan y caballos regalados a los que se les debe mirar el diente. Rectifiquen, que es de sabios, den al César lo que es del César y recuerden que, como nunca dijo Shakespeare, el hombre es rey de su silencio.


NOTAS

(1) Este trabajo forma parte del proyecto de investigación PGC2018-094427-B-100, financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Deseo expresar mi agradecimiento a Mariano Valverde, Tomás Saorín y Laura Campillo por sus comentarios y sugerencias.

(2) Cito el original por las Complete Works de Shakespeare, eds. gens. Stanley Wells y Gary Taylor, Oxford University Press, 1988.

(3) Dicha por Antoine Boulay de la Meurthe al reaccionar ante una ejecución (vid. Ressi, 2019. L’histoire).

(4) En el siglo XIX y parte del XX, Troilo y Crésida solía clasificarse como tragedia. Sin embargo, no encaja satisfactoriamente en ninguno de estos tres géneros shakespearianos. En la carta que acompaña a su primera edición (1609) se la llama comedia y se aplaude su gracia (no olvidemos su componente satírico). En nuestros días se la suele llamar «obra-problema» o «comedia oscura», junto con Medida por medida y Todo bien si acaba bien (A buen fin no hay mal principio), es decir, aquella que no encaja en los géneros tradicionales, no permite determinar la intención del autor y se presta a interpretaciones éticas enfrentadas.

(5) Hamlet se publicó originalmente en dos textos de autoridad: la edición en cuarto de 1604-1605 y el volumen de dramas de Shakespeare de 1623. En la primera, base de las ediciones inglesas modernas seguidas en casi todas traducciones castellanas, se lee «dreamt of in your philosophy»; en la segunda, en la cual se basa la edición Oxford que cito, «dreamt of in our philosophy».

(6) Podría haber una explicación a esta «utilidad»: parece que bastantes de estos internautas contestan rápida y atolondradamente para obtener el mayor número de «votos», «estrellas» o «valoraciones» a sus respuestas.

(7) La frase no aparece en Diógenes Laercio (2007), en el Thesaurus digital (2014), ni en el Index Aristotelicus (1955). Tampoco en Jiménez Fernández (2014). Lo más próximo a ella parece ser una sentencia del comediógrafo Menandro: «Σιγή ποτ' ἐστὶν αἱρετωτέρα λόγου» (El silencio es a veces más deseable que la palabra), en Proverbios griegos (1999: 403, nº. 709). La cita pertenece a una colección independiente conservada bajo el nombre de Menandro, que seguramente se ha constituido primero a partir de sentencias extraídas de las comedias y se ha enriquecido después en la tradición con otras de diversa procedencia.


OBRAS Y PÁGINAS WEB CITADAS

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